¿Es útil el poder general preventivo?

El poder general preventivo, o también llamado poder preventivo para el caso de incapacidad, es uno de los documentos públicos otorgados ante Notario más recurrido hoy en día; y, en auge desde hace unos años.

Como todos los poderes, el poder general preventivo permite que la persona designada como apoderado realice todo tipo de actos jurídicos, en nombre de la persona poderdante.

Entre sus múltiples funciones, destaca, del poder general preventivo, la permisibilidad de ejercicio de los apoderados designados pese a una incapacitación del poderdante. Es decir, si la persona que otorgó el poder resulta incapacitada (bien sea por enfermedad transitoria o por situación permanente) los poderdantes podrán seguir haciendo uso de este poder.

En los anteriores casos, el poder general preventivo, será más útil que nunca. Los apoderados, gracias a este poder, no tendrán que pasar por el proceso judicial que incapacite al poderdante. Así como tampoco será necesaria la autorización judicial que permita representar a dicho incapaz en los actos jurídicos futuros.

Junto al poder general preventivo, y en caso de que la situación de incapacitación del poderdante se diese, únicamente serán necesarios dos informes, de dos facultativos distintos, que verifiquen la situación de incapacidad del poderdante. Esta documentación perpetúa la representación por parte de los apoderados, pese a la incapacitación del poderdante, resuelve todos los posibles conflictos de representación y supone una minimización del coste temporal-burocrático muy importante.

Debe tenerse en cuenta, que como poder que es, el poder general preventivo tiene vigencia mientras que ambas partes estén con vida (poderdante/s y apoderado/s). Que puede revocarse, dejando tal poder sin vigencia, siempre y cuando el poderdante este en plenas facultades mentales. Y, sobre todo, que ejercer y realizar actos como apoderado supone diligencia, pericia y responsabilidad, frente al poderdante que no debe olvidarse bajo ningún concepto.